Ponerse al manillar de un scooter eléctrico NIU permite descubrir sus innumerables ventajas y convertirse en parte activa de la sostenibilidad urbana pero también requiere cambiar algunos viejos conceptos…
Los scooter eléctricos de última generación como los NIU se están convirtiendo poco a poco en un nuevo referente para muchos usuarios urbanitas concienciados. Y en la medida que son cada vez más populares, los scooter eléctricos descubren igualmente a sus usuarios que, en lo esencial, conducirlos no es diferente a conducir los de gasolina. Sin embargo, sí que hay detalles que pueden llamar la atención a quienes se ponen al manillar de un eléctrico por primera vez y que le dan a estos “nuevos ciudadanos” su propia personalidad.
– ¡Mejor en silencio!
Probablemente uno de los factores que más sorprende al principio es el de circular sin emitir más sonido que un leve silbido. Un silencio que, además de beneficioso para reducir la contaminación acústica, es un plus de seguridad porque permite percibir mucho mejor al conductor lo que ocurre a su alrededor.
– ¡Cuando frenas, recargas!
Muchos nuevos usuarios probablemente no lo saben, pero su NIU monta tecnología directamente derivada de la F1. Y no es una exageración ya que fue en la máxima competición automovilística donde se desarrollaron los frenos regenerativos -con el nombre de “Kers”- que equipan los scooter eléctricos de última generación. Se trata, en resumen, de un sistema de recuperación cinética de la energía que recargan un porcentaje de la batería cada vez que se frena y que alargan la autonomía de nuestro scooter.
– ¡Se acabó pensar en kilómetros!
Los usuarios de los scooter convencionales están habituados a pensar en kilómetros para calcular la autonomía restante o incluso la longevidad de sus motores. Pero en los scooter eléctricos -y los NIU no son una excepción- hay que pensar en recargas ya que la vida operativa de sus baterías se mide en recargas. Las baterías tienen una proyección limitada de recargas llegada la cual pierden parte de su fuerza pero no hay que preocuparse; cualquiera de las baterías de NIU permite un uso intensivo como mínimo de tres o cuatro años, transcurridos los cuales serán reemplazadas.
– ¡Gestiona los modos de conducción!
Otro de los factores diferenciales de un scooter eléctrico respecto a uno de gasolina es que el primero es capaz de adaptar sus prestaciones y sus consumos energéticos a las circunstancias del tráfico. Pero para eso quien está al manillar debe indicarle, seleccionando el modo de conducción deseado, cuáles son esas circunstancias. Si se desea el máximo de prestaciones sin pensar en el consumo se seleccionará un modo “sport”. El modo “Dynamic” es el de compromiso entre prestaciones y consumo e ideal para el uso cotidiano en ciudad. Finalmente, el mod “Eco” permite -por ejemplo en algún atasco del centro- priorizar el consumo sobre la velocidad.
– ¡Aprovéchate de las ventajas de tu ciudad!
La mayoría de Ayuntamientos otorgan a los scooter eléctricos una serie de ventajas -aparte de las fiscales- que hacen todavía más atractivo el uso cotidiano de estos vehículos tales como aparcamientos gratuitos en zonas azules, espacios reservados para vehículos no contaminantes y libre acceso a las zonas vedadas a los vehículos de gasolina. Cada consistorio tiene sus propias normativas, pero vale mucho la pena informase bien ya que pueden representar un importante ahorro de tiempo y dinero.
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